Noches con la almohada
Nieves Ruiz

Oye, este no se mueve. Ni ronca. ¿Qué hago? Pues no sé, dale un codazo. ¿Cómo voy a hacer eso? Uy, qué escrupulosa te has vuelto de repente. ¿Escrupulosa yo? Pues sí, porque a ver: ¿cuándo te ha importado a ti que respiren o no después? Madre mía, contigo no se puede, de verdad. Pero si has empezado tú. ¿Yo? Lo que me faltaba. No pienso discutir. Yo tampoco. Vale. ¿Qué hago? El pelo le huele muy bien, ¿qué champú gastará? Ay, yo qué sé. Creo que es coco. Me encanta el coco. Pero, ¿qué sabrás tú de cocos? Si no has probado un coco en tu vida… Bueno, pero por el olor me hago una idea. ¿Podemos hablar en serio? Este tío no se mueve. Yo te hablo en serio, deberías usar ese champú, deja el pelo muy suave. El mío de magnolias me gusta. Pues, te deja el pelo fosco. Pero, ¿qué sabrás tú de pelos foscos? Lo suficiente; son muchos años de experiencia en lo mío. Lo tuyo no tiene nombre. Uy, de verdad, estás insoportable. Qué dices, ¿me vas a ayudar o no? Ya lo hice. ¿Cómo que ya lo hiciste? Es lo que querías, ¿no? ¿Has tomado una decisión sin consultarme? A ver, se supone que la de las consultas soy yo, ¿no? Te vi bastante apurada y pensé que… Pero, ¿desde cuándo piensas? Desde siempre, mira esta. Ay, la madre que me… Te estás alterando. De verdad, no sé cómo se te ha ocurrido. Pero si es como siempre, ¿no? Además, este era un imbécil; no te quejes. Y ¿qué sabrás tú de imbéciles? Lo suficiente; ¿o te tengo que recordar todo este tiempo que…? Anda, calla ya. Yo no tengo boca, así que… Esto me pasa por hablar contigo. No, perdona. Esto te pasa por traer al primer tontolaba que conoces por ahí, que te invita a una copa y pierdes el juicio. Le invité yo, sabes que me pirran los chicos tatuados y este tenía unos brazos…, era bastante majo. Majo y pegón. Ya, bueno, pero… Mira, hice lo que tenía que hacer: apreté un poquito y… Ay, por favor, cállate. Tenemos que hacer algo. ¿Ahora es “tenemos”? Creía que yo no me podía meter… ¡Pero si ya te metiste! Como siempre que me lo pides. Sí, pero esta vez no te pedí nada. Me lo ibas a pedir de todos modos, ya me lo agradecerás. Qué pereza, no me caben más en el jardín. Si es que llevas una racha… tengo agujetas de tanto doblarme y apretar. Anda, qué exagerada. No será para tanto. ¿Que no? Bueno, déjalo. Ya lo arreglaré por la mañana; entonces, ¿crees que debería cambiar de champú?

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