{"id":1320,"date":"2021-02-15T20:38:22","date_gmt":"2021-02-15T20:38:22","guid":{"rendered":"https:\/\/escueladescritura.com\/?p=1320"},"modified":"2021-02-15T20:38:24","modified_gmt":"2021-02-15T20:38:24","slug":"el-caso-de-las-pieles-robadasmaria-alcazar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escueladescritura.com\/index.php\/2021\/02\/15\/el-caso-de-las-pieles-robadasmaria-alcazar\/","title":{"rendered":"El caso de las pieles robadas<br>Mar\u00eda Alc\u00e1zar"},"content":{"rendered":"\n<p>El comisario entr\u00f3 en su despacho todav\u00eda tarareando la misma canci\u00f3n que martilleaba su cabeza desde el desayuno: \u201cDebajo de un bot\u00f3n, ton, ton, que encontr\u00f3 Mart\u00edn, tin, tin, hab\u00eda un rat\u00f3n, ton, ton\u2026\u201d. Al mismo tiempo que cerraba la puerta, agit\u00f3 su cabeza como queriendo sacudir de su cerebro la tonadilla infantil que canturreaba en alto, \u00a0y que provoc\u00f3 la risa c\u00f3mplice de los polic\u00edas que le aguardaban all\u00ed. Desde hac\u00eda semanas el comisario estaba inmerso en un operativo policial para atrapar al Peluche, nombre en clave con el que hab\u00edan bautizado al ladr\u00f3n que les tra\u00eda de cabeza al \u00e9l y a su grupo de investigadores: tres polic\u00edas, un detective y un psiquiatra, el doctor Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El Peluche llevaba cometidos m\u00e1s de una decena de robos en negocios de peleter\u00eda de la ciudad. As\u00ed lo atestiguaban las fotograf\u00edas colgadas en un tabl\u00f3n expositor junto al resto de pruebas del caso. En las impresiones fotogr\u00e1ficas se observaban las persianas de acero de las tiendas forzadas, al igual que las cerraduras de seguridad, los percheros vac\u00edos y los &nbsp;maniqu\u00edes de los escaparates desnudos. Contemplando el elegante mobiliario de esas boutiques se evocaba el ambiente chic y acogedor que deb\u00edan de tener con sus abrigos, colocados aqu\u00ed y all\u00e1, hechos de piel de zorro de Canad\u00e1, de suaves tejidos de chinchillas o de sedosos pelajes de vis\u00f3n. La imaginaci\u00f3n ced\u00eda pronto ante la visi\u00f3n de unos espacios ahora desvestidos y fr\u00edos, que se hac\u00edan m\u00e1s inquietantes debido a los botones arrancados de las prendas robadas y que, en todas las fotograf\u00edas, aparec\u00edan colocados en el suelo formando siempre la misma frase:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>TENGO FR\u00cdO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El comisario se sent\u00f3 en su sill\u00f3n y coloc\u00f3 sobre la mesa su guarda folios de piel. Su silencio impregn\u00f3 de una respetuosa espera a su equipo, que conoc\u00eda aquellos momentos de reflexi\u00f3n previos a una importante conclusi\u00f3n de su jefe. Dentro de la carpeta portaba el informe que el doctor Mart\u00edn hab\u00eda elaborado con el perfil psicol\u00f3gico del Peluche. El comisario lo hab\u00eda estudiado durante toda la noche pues hab\u00eda intuido desde su primer atraco que no era un vulgar criminal, y el psiquiatra se lo hab\u00eda confirmado en su pericial. A continuaci\u00f3n se levant\u00f3 y se situ\u00f3 junto a un mapa de la ciudad pegado en el tabl\u00f3n junto a las fotograf\u00edas; tom\u00f3 un l\u00e1piz y fue uniendo con una l\u00ednea las direcciones de las boutiques robadas, dando lugar as\u00ed a un c\u00edrculo dentro del cual quedaba el barrio del Mercado. \u201cSeg\u00fan el informe, en este lugar se esconde un hombre que necesita de nuestra ayuda urgente\u201d pens\u00f3. Finalmente,&nbsp; se dirigi\u00f3 al resto del grupo y les expuso el diagn\u00f3stico del doctor Mart\u00edn:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;\u201cS\u00edndrome del cachorro abandonado: esta es la causa de la insaciable necesidad de pieles de nuestro ladr\u00f3n. Estamos ante un individuo privado del calor de su madre biol\u00f3gica a los pocos minutos de nacer, ya sea por la muerte de ella, el abandono, el robo del beb\u00e9, o cualquier otra causa que le impidi\u00f3 tener ese contacto primario. Adem\u00e1s, durante su infancia ha sufrido una importante carencia afectiva. Como consecuencia de ambos factores sufre un trastorno que, entre otras consecuencias, le hace sentir fr\u00edo de forma constante. Imag\u00ednense: un fr\u00edo intenso que no consigue calmar con ninguna fuente de calor. Se describen conductas de los individuos afectados por este s\u00edndrome en las que buscan construir espacios donde cobijarse de ese fr\u00edo que no pueden mitigar: habitaciones cubiertas de somieres de cunas, forradas de mantas, o de abrigos &nbsp;de pieles donde aguardan que alg\u00fan d\u00eda entre su madre para darles calor. Podr\u00eda decirse, si el doctor est\u00e1 de acuerdo conmigo, que el Peluche se ha construido una madriguera donde espera a su madre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El doctor Mart\u00edn asinti\u00f3 con un gesto rotundo; de modo que el comisario contin\u00fao con su exposici\u00f3n: \u201cLa implacable necesidad de pieles del Peluche nos indican que su estado patol\u00f3gico actual es muy grave, tanto que la frustraci\u00f3n por la falta del calor materno puede llevarle al suicidio. Y nosotros debemos localizarlo antes de que \u00e9l ponga fin a su vida\u201d. Despu\u00e9s de estas \u00faltimas palabras, el comisario y su equipo revisaron de nuevo todas las pruebas: adem\u00e1s de su perfil psicol\u00f3gico contaban con la declaraci\u00f3n de varios testigos que describ\u00edan al ladr\u00f3n como un hombre de unos treinta y cinco a\u00f1os, rubio, de un metro ochenta de estatura y con una cicatriz bajo su ojo derecho. Una vez terminaron de estudiar toda la informaci\u00f3n, acordaron las pesquisas que deb\u00edan llevar a cabo, sin demora, para localizar la guarida del Peluche.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No hab\u00edan transcurrido ni dos horas cuando los polic\u00edas y el detective dieron con una mujer que hab\u00eda sorprendido a su vecino del piso bajo B intentando quitarle un abrigo de pieles que ten\u00eda aireando en el patio com\u00fan; lo describi\u00f3 como un hombre solitario, apuesto y, con una cicatriz en forma de l\u00e1grima bajo su ojo derecho. En pocos minutos el comisario y su equipo se encontraron frente a la puerta del piso donde habitaba el Peluche. Para sorpresa de todos, la puerta estaba abierta, aunque al doctor Mart\u00edn no le extra\u00f1\u00f3: era de esperar si el ladr\u00f3n quer\u00eda que su madre entrara en su cobijo. Avanzaron por un largo pasillo iluminado con la luz que penetraba por las ventanas de las habitaciones, que se abr\u00edan a uno y a otro lado, todas vac\u00edas, y continuaron hasta la del fondo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El comisario fue el primero en entrar en esta \u00faltima; la estancia estaba completamente forrada de pieles de los m\u00e1s diversos animales. All\u00ed, entre los abrigos objeto del bot\u00edn de sus robos, encontr\u00f3 escondido al Peluche. Se acerc\u00f3 con calma hasta \u00e9l y le dirigi\u00f3 unas palabras de saludo para saber c\u00f3mo se encontraba. El hombre gru\u00f1\u00f3 en respuesta a aquella invasi\u00f3n inesperada y ense\u00f1\u00f3 los dientes. El comisario sab\u00eda que no era peligroso, pero ralentiz\u00f3 sus gestos para no sobresaltarlo, al mismo tiempo que adelant\u00f3 su mano para pedirle que le siguiera. El hombre, asustado, se resist\u00eda a moverse, y de repente al comisario le lleg\u00f3 una idea: comenz\u00f3 a cantar con ternura casi maternal la tonadilla infantil con la que se hab\u00eda despertado aquella ma\u00f1ana. Gracias a ella, el hombre se tranquiliz\u00f3, de modo que para cuando el comisario cantaba \u201cay que chiquit\u00edn, tin, tin, era aquel rat\u00f3n, ton, ton\u2026\u201d el ladr\u00f3n se dej\u00f3 abrazar. Cuando la luz de la tarde ca\u00eda sobre la ciudad, el Peluche sal\u00eda de su madriguera envuelto en uno de los abrigos sin botones y cobijado bajo los brazos del comisario, quien le procurar\u00eda la ayuda necesaria para que dejara de sentir fr\u00edo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El comisario entr\u00f3 en su despacho todav\u00eda tarareando la misma canci\u00f3n que martilleaba su cabeza desde el desayuno: \u201cDebajo de un bot\u00f3n, ton, ton, que encontr\u00f3 Mart\u00edn, tin, tin, hab\u00eda un rat\u00f3n, ton, ton\u2026\u201d. 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