{"id":1428,"date":"2021-05-06T17:51:20","date_gmt":"2021-05-06T17:51:20","guid":{"rendered":"https:\/\/escueladescritura.com\/?p=1428"},"modified":"2021-05-06T17:51:22","modified_gmt":"2021-05-06T17:51:22","slug":"la-caidabarbara-munumer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escueladescritura.com\/index.php\/2021\/05\/06\/la-caidabarbara-munumer\/","title":{"rendered":"La ca\u00edda<br>B\u00e1rbara Mu\u00f1umer"},"content":{"rendered":"\n<p>El mejor teatro de t\u00edteres era el de Teo, por eso todos los ni\u00f1os quer\u00edan ir a su casa a jugar. Sus marionetas eran preciosas, sobre todo dos de ellas, las \u00fanicas de porcelana: la de Pandora y la de Epimeteo. La dama era bell\u00edsima: llevaba un vestido victoriano de terciopelo rojo que combinaba con sus tirabuzones dorados, adornados por un lacito.&nbsp; El caballero ten\u00eda los ojos y el pelo tan oscuros como la noche y vest\u00eda un trajecito muy elegante de arlequ\u00edn estampado con rombos negros y blancos.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo los ni\u00f1os conocen el secreto de que los mu\u00f1ecos cobran vida cuando nadie los ve. Aquella noche y como tantas otras, en la habitaci\u00f3n de los juguetes, Pandora y Epimeteo empezaron a bailar bajo la luz de la luna su vals del Danubio Azul, el mismo que mostraban a Teo y sus amigos durante el d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Amor m\u00edo \u2014dijo Pandora\u2014, \u00bfqu\u00e9 te parece si cambiamos el baile?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCambiar el baile, princesa? \u2014se extra\u00f1\u00f3 Epimeteo\u2014. Yo estoy bien as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Que no, querido. Siempre nos toca bailar el mismo vals y yo quiero renovarlo un poco. \u00bfPor qu\u00e9 hemos de bailar siempre lo mismo? \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, como t\u00fa quieras.<\/p>\n\n\n\n<p>Las marionetas intentaron hacer un quiebro en su trayectoria.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Amor\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa, princesa? \u00bfTampoco t\u00fa puedes dar otros pasos?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues no\u2026 No s\u00e9 qu\u00e9 me pasa que mi cuerpo solo puede bailar siempre igual. Incluso, si no quisiera, no podr\u00eda dejar de moverme.<\/p>\n\n\n\n<p>De repente, Pandora se fij\u00f3 en que las cuerdas de sus brazos y sus piernas tiraban hacia una direcci\u00f3n determinada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00edgueme, amor m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenzaron a dirigirse hacia la c\u00faspide del teatro, siempre bailando su vals y teniendo que trepar, entre acrobacias, un metro y medio. Subieron por las paredes negras agarr\u00e1ndose al tel\u00f3n rojo de terciopelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llegaron a lo m\u00e1s alto, observaron desde abajo su querido escenario. \u00a1Era tan hermoso y tantas veces hab\u00edan actuado all\u00ed!, bajo aquella luna y el sol hechos de papeles brillantes, al lado de los cuatro manzanos de cart\u00f3n recortados por Teo en el colegio: el primero en flor, el segundo en fruto, el tercero de hojas doradas y el \u00faltimo, una corteza seca y cubierta de nieve de algod\u00f3n. Al fondo, un r\u00edo de papel de plata flu\u00eda hacia un mar negro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ven, mi pr\u00edncipe, creo que he descubierto una cosa \u2014\u2013dijo Pandora al tropezar con una cajita dorada que hab\u00eda sobre el tejado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSe puede saber qu\u00e9 es eso?<\/p>\n\n\n\n<p>La dama se arrodill\u00f3 haciendo un gracioso movimiento con los brazos y abri\u00f3 la caja. De repente, unas luces muy potentes los cegaron por un momento. Cuando se acostumbraron a aquel resplandor, vieron dentro unos afilados engranajes que se desplazaban siempre de la misma manera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTe das cuenta de lo que significa esto? \u2014pregunt\u00f3 Pandora, horrorizada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ahora entiendo. Los cuerdos son los que est\u00e1n encadenados por cuerdas \u2014reflexion\u00f3 el caballero con pesar\u2014. Entonces, lo que tenemos que hacer es&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos se miraron a los ojos y tragaron saliva. Fuera todo estaba oscuro. Se hab\u00eda desencadenado una tormenta y el granizo martilleaba los cristales de las ventanas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se acabar\u00e1 todo \u2014implor\u00f3 la dama.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No podr\u00edamos vivir sabiendo esta atrocidad. Siempre estaremos juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No ser\u00e1 as\u00ed, mi pr\u00edncipe. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y siempre te querr\u00e9, mi princesa \u2014continu\u00f3 el caballero, acariciando los tirabuzones de su amada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya no tienen ning\u00fan sentido esas palabras. Terminemos con esto cuanto antes, amor m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pandora y Epimeteo se miraron por \u00faltima vez. L\u00e1grimas de plata resbalaban por sus mejillas blancas como la luna. Cogieron sus respectivas cuerdas y las cortaron con aquellos engranajes tan afilados como mil cuchillos. Al d\u00eda siguiente, Teo descubri\u00f3 los fragmentos de sus dos marionetas m\u00e1s queridas. Su madre cogi\u00f3 el cepillo y el recogedor y, sin m\u00e1s, las tir\u00f3 a la basura. Despu\u00e9s, le rega\u00f1\u00f3 por haberlas colocado en un lugar donde podr\u00edan caerse, pues hab\u00edan sido muy caras. El ni\u00f1o llor\u00f3 mares de l\u00e1grimas gritando que \u00e9l no ten\u00eda la culpa de nada. La mujer, como no quer\u00eda que su peque\u00f1o se cogiera un berrinche y para que pudiera seguir jugando con sus amigos, le compr\u00f3 otras dos marionetas mucho m\u00e1s bonitas y m\u00e1s caras que reemplazaron a las anteriores. Teo, otra vez feliz, saltaba sobre los charcos de la tormenta nocturna con sus t\u00edteres nuevos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mejor teatro de t\u00edteres era el de Teo, por eso todos los ni\u00f1os quer\u00edan ir a su casa a jugar. 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