{"id":1935,"date":"2022-07-18T18:37:45","date_gmt":"2022-07-18T18:37:45","guid":{"rendered":"https:\/\/escueladescritura.com\/?p=1935"},"modified":"2022-07-30T16:50:05","modified_gmt":"2022-07-30T16:50:05","slug":"relato-21-22","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escueladescritura.com\/index.php\/2022\/07\/18\/relato-21-22\/","title":{"rendered":"El reloj<br>M\u00aa \u00c1ngeles Torr\u00f3"},"content":{"rendered":"\n<p>Hace unos meses una amiga me regal\u00f3 un curioso reloj. En la esfera tiene pintados, coincidientes con las horas, doce p\u00e1jaros. As\u00ed, se suceden: el c\u00e1rabo, el pinz\u00f3n, el cuco, el carbonero, el tordo, la lechuza, el reyezuelo, el mirlo, el herrerillo, el ruise\u00f1or y el petirrojo. Llegada su hora emiten sus trinos. Me gust\u00f3 el caprichoso reloj &nbsp;y lo instal\u00e9 en mi estudio. Me acostumbr\u00e9 a que el ruise\u00f1or marcase la hora de mi gin-tonic o &nbsp;que el mirlo me recordase que ten\u00eda una cita poco despu\u00e9s de que sus gorjeos aflautados resonasen en mi estudio.<\/p>\n\n\n\n<p>Suelo recibir a mis amigos en esa estancia pues es donde nos sentimos m\u00e1s a gusto y donde charlamos de nuestros proyectos sentados frente al gran ventanal que da al jard\u00edn. Al principio, m\u00e1s de uno se sobresalt\u00f3 al escuchar a su espalda un inesperado trino. Con el tiempo hemos terminado por citarnos de una forma inusual: \u201cVendr\u00e9 a la del ruise\u00f1or\u201d, \u201cTe espero cuando el cuco\u201d\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Una &nbsp;noche me despert\u00e9 empapado&nbsp; en sudor. Hab\u00eda tenido una extra\u00f1a pesadilla. Unos p\u00e1jaros me secuestraban y me ten\u00edan retenido en una cueva. Estaban siempre acechantes en la salida y cada vez que intentaba fugarme me atacaban a picotazos. Me levant\u00e9 para ir a por un vaso de agua. Camino de la cocina escuch\u00e9 unos raros sonidos provenientes de mi estudio; se trataba de unos quedos murmullos, de unos bisbiseos. Cre\u00ed que alguien hab\u00eda entrado en la casa con malas intenciones as\u00ed es que armado de un cuchillo que cog\u00ed en la cocina me dirig\u00ed de puntillas a mi estudio. Tembloroso, puse la mano en el pomo y abr\u00ed muy despacio para sorprender a los intrusos. Cesaron los murmullos pero ahora se escuchaba un revuelo de aleteos. Encend\u00ed la luz. No hab\u00eda nadie y todo estaba en su sitio. Ser\u00eda cosa de mi excitaci\u00f3n por la pesadilla que hab\u00eda tenido. M\u00e1s tranquilo me volv\u00ed a la cama dispuesto a conciliar el sue\u00f1o. Me hab\u00eda desvelado. Volv\u00ed a levantarme dispuesto a tomarme una taza de tila. Ya en el pasillo otra vez llegaron hasta mis o\u00eddos los murmullos. Trat\u00e9 de convencerme de que eran imaginaciones m\u00edas, sin embargo, no me dirig\u00ed hac\u00eda la cocina si no hac\u00eda el estudio. Esta vez opt\u00e9 por mirar por el ojo de la cerradura antes de entrar. Me quede pasmado con lo que vi.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre mi mesa de trabajo se hab\u00edan congregado los p\u00e1jaros del reloj formando un c\u00edrculo en cuyo centro se encontraba la lechuza. Esta, con voz grave y parsimoniosa, les estaba contando lo que parec\u00eda una historia. Entreabr\u00ed la puerta sin hacer ruido y permanec\u00ed agazapado en el pasillo aguzando el o\u00eddo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cComo os iba diciendo, esa noche levant\u00e9 el vuelo en absoluto silencio tal como aprend\u00ed de mis antepasados, dispuesto a iniciar mi cacer\u00eda. Como un blanco fantasma recorr\u00ed el bosque sin \u00e9xito. Decidido a no volver a mi escondrijo de vac\u00edo me alej\u00e9 del bosque y atraves\u00e9 la pradera. Despu\u00e9s de recorrer muchas leguas divis\u00e9 una caba\u00f1a y decid\u00ed descansar durante un rato posado sobre el tejadillo de la chimenea. Llevaba escaso tiempo all\u00ed encaramado cuando vi acercarse un coche que se detuvo frente a la puerta de la caba\u00f1a. Un hombre baj\u00f3 y extrajo de la guantera un manojo de llaves con las que abri\u00f3 los tres candados &nbsp;que abrazaban la gruesa reja que anteced\u00eda a la puerta. &nbsp;Con otra enorme llave abri\u00f3 la puerta que chirri\u00f3 a su paso y que se apresur\u00f3 a cerrar tras de s\u00ed. La caba\u00f1a carec\u00eda de ventanas pero pude ver a trav\u00e9s de la chimenea que una luz se encend\u00eda en su interior. Aguc\u00e9 mi fino o\u00eddo. Una voz destemplada grit\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Levanta holgaz\u00e1n. Otra vez durmiendo en vez de estar trabajando. Veras t\u00fa lo que es bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>Se escuch\u00f3 lo que parec\u00eda el crujir de un somier y otra voz dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Por Dios, no me pegues. Te prometo que lo he intentado pero no me sale. Estoy agotado de tanto pensar sin encontrar una soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Veras como a hostias vas a encontrar una soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Escuch\u00e9 entonces una serie de golpes seguidos de tremendos lamentos. Al cabo, o\u00ed otra vez la voz del hombre que hab\u00eda llegado en el coche:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSigo o te pones a escribir?<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00e9 que quiz\u00e1s quer\u00eda que escribiese una carta para suplicar que pagaran el rescate dado que, evidentemente, el hombre encerrado en la caba\u00f1a deb\u00eda de estar secuestrado. Pero me equivocaba. A continuaci\u00f3n se produjo esta desconcertante conversaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El crimen es tan perfecto que no encuentro el modo de que el detective descubra al asesino\u2014dijo el hombre que hab\u00eda recibido la paliza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eso no me ata\u00f1e \u2014contest\u00f3 su agresor\u2014 Tienes que encontrar el modo y no es cuesti\u00f3n a estas alturas de volver a cometer el asesinato de un modo menos perfecto. Ser\u00eda una p\u00e9rdida de tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mira la cantidad de folios que llevo escritos. \u00bfY si dej\u00e1ramos por esta vez el crimen sin resolver? Ser\u00eda una novedad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ni hablar. Mis lectores est\u00e1n acostumbrados a que el inspector Gallardo resuelva todos los cr\u00edmenes por enrevesados que sean. No me perdonar\u00edan que se le escapase un asesino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues tendr\u00e9 que volver a empezar y esto llevara un tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfMe estas tomando el pelo? La novela tiene que estar terminada ma\u00f1ana. No me mover\u00e9 de aqu\u00ed hasta que la termines.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Llevo ya cinco novelas escritas que te est\u00e1n dando unos beneficios que nunca hubieras so\u00f1ado. Creo que ya he cumplido con el trato.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me gast\u00e9 un past\u00f3n en abogados para lograr que salieras de la c\u00e1rcel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo s\u00e9 y te lo agradezco pero, a su vez, tienes que reconocer que fui tu salvaci\u00f3n. Cuando te invitaron a dirigir el taller de escritura en el penal descubriste que yo val\u00eda\u2026 que val\u00eda incluso m\u00e1s que t\u00fa\u2026 el renombrado escritor. Aceptaste lo de la c\u00e1rcel para ver si el contacto con los presos te daba tema para tus novelas. Llevabas a\u00f1os sin publicar. Tu inspiraci\u00f3n se hab\u00eda agotado. No eras capaz de escribir una cuartilla que mereciera la pena. Y diste conmigo. &nbsp;Ten\u00eda montones de temas sea por la vida que he llevado, sea por mis amistades carcelarias. Ideal para tu especialidad: la novela policiaca. Adem\u00e1s, escrib\u00eda la mar de bien. Mejor que t\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014D\u00e9jate de monsergas y ponte a la tarea. El trato era que si lograba que se revisara tu caso y sacarte de la c\u00e1rcel me escribir\u00edas seis novelas y esta es la sexta. S\u00e9 que t\u00fa fuiste el que asesin\u00f3 a tu mujer as\u00ed es que, si no cumples con lo pactado, pago otra vez a otro mont\u00f3n de abogados para que vuelvas a la c\u00e1rcel por los restos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014D\u00e9jame por lo menos salir de aqu\u00ed. Esto es peor que estar en chirona.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Termina la novela y te dejar\u00e9 en libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces comenc\u00e9 a escuchar el tecleo de lo que deb\u00eda de ser una m\u00e1quina de escribir o un ordenador. Comenzaba a clarear y decid\u00ed volver a mi escondrijo en el bosque. Cuando estaba por levantar el vuelo vi que el secuestrador estaba apoyado en el quicio de la puerta fumando un cigarro. Nuestras miradas se cruzaron. El hombre cruz\u00f3 los dedos mientras murmuraba:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Una lechuza\u2026\u00a1Lagarto, lagarto!<\/p>\n\n\n\n<p>Y se meti\u00f3 r\u00e1pidamente en la caba\u00f1a. Ya sab\u00e9is que se nos considera aves de mal ag\u00fcero. Tan solo para asustar a ese individuo tan desagradable, &nbsp;cant\u00e9 tres veces lo que los hombres toman por un presagio de la muerte. Lo hice para fastidiar, os lo prometo, tan solo para fastidiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente no pude evitar la curiosidad y volv\u00ed a la caba\u00f1a. Reinaba un silencio sepulcral. Vi que la puerta estaba abierta. Me aventur\u00e9 en el interior. El cuartucho estaba vac\u00edo. Algo blanco se ve\u00eda sobre una mesa que estaba en un rinc\u00f3n. Me acerqu\u00e9 y vi que era una cuartilla en la que tan solo estaba escrita en letras may\u00fasculas la palabra FIN. Posado sobre la mesa descubr\u00ed que unas salpicaduras de sangre manchaban las paredes. Al bajar la vista al suelo pude comprobar como un rastro de sangre lo cruzaba como si alguien hubiera arrastrado un cuerpo &nbsp;hac\u00eda el exterior. Segu\u00ed el rastro que &nbsp;desaparec\u00eda a poca distancia de la puerta justo donde se pod\u00eda ver la huella dejada por unos neum\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Me alej\u00e9 del lugar un tanto apesadumbrado y pensando que no hubiera tenido que cantar tres veces la noche anterior \u00a1A ver si los hombres llevan raz\u00f3n! Estoy seguro de que anda por el mundo un escritor asesino&nbsp; o un asesino que se hart\u00f3 de ser un negro.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Terminada la historia los p\u00e1jaros que le hab\u00edan escuchado embobados batieron sus alas cosa que comprend\u00ed deb\u00eda de ser su forma de aplaudir. La lechuza, reclamando silencio, les dijo entonces:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Amigos: vayamos a ocupar nuestros puestos que la amanecida esta pronta. Ruise\u00f1or: vete pensando en lo que nos vas a contar ma\u00f1ana pues es tu turno.<\/p>\n\n\n\n<p>Disciplinadamente todos volvieron a ocupar sus puestos. Yo me alej\u00e9 sin hacer el menor ruido asombrado ante el prodigio que hab\u00eda presenciado. Los p\u00e1jaros sal\u00edan por la noche de&nbsp; la c\u00e1rcel del reloj y se entreten\u00edan en contarse historias. Esper\u00e9 la siguiente noche con ansia. Pude comprobar que, tal como se hab\u00eda apalabrado el d\u00eda anterior, el ruise\u00f1or ocupaba el centro del c\u00edrculo. Relat\u00f3 una preciosa historia de amor que aconteci\u00f3 cuando con sus melodiosos trinos embeles\u00f3 a una aldeana\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que no os he dicho que soy escritor, escritor de escaso \u00e9xito hasta ese invierno. Andaba muy desanimado y falto de ideas por aquellos tiempos por lo que decid\u00ed sacar provecho a lo que acontec\u00eda &nbsp;en mi estudio. Debidamente camuflada dej\u00e9 una grabadora que todas las noches registraba las historias mientras yo dorm\u00eda pl\u00e1cidamente en mi cama. Reun\u00ed as\u00ed varias docenas de relatos que no tard\u00e9 en lograr publicar. Fue el mayor \u00e9xito de toda mi producci\u00f3n. Durante todo aqu\u00e9l invierno recopil\u00e9 cantidad de historias de todo tipo. Mis editores estaban encantados. Durante el d\u00eda yo copiaba fren\u00e9ticamente en mi ordenador los nocturnos relatos de los p\u00e1jaros. No s\u00e9 si ser\u00edan imaginaciones m\u00edas pero creo que los p\u00e1jaros del reloj andaban un poco enfurru\u00f1ados vi\u00e9ndome escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>Para mi desgracia lleg\u00f3 la primavera y los p\u00e1jaros dejaron de reunirse para contar historias. Me parec\u00eda que cuando daban las horas lo hac\u00edan tristemente. Los arboles de mi jard\u00edn comenzaban a verdear, los rosales se llenaban de capullos. Desde el reloj mis p\u00e1jaros ve\u00edan a sus cong\u00e9neres gozar de la primavera a trav\u00e9s del ventanal de mi estudio. Cada d\u00eda andaban m\u00e1s mustios. Mi fuente de inspiraci\u00f3n se estaba secando y yo no pod\u00eda hacer nada `por remediarlo. Conservaba todav\u00eda ciertas esperanzas en que pasados los excesos primaverales y aburridos, como presum\u00eda que estaban, volvieran a sus tertulias nocturnas. Lleg\u00f3 el verano y eso fue ya mi total perdici\u00f3n. Una calurosa noche, en la que me hab\u00eda bebido m\u00e1s g\u00fcisquis de lo aconsejable sentado en mi estudio, olvid\u00e9 cerrar la ventana, como ten\u00eda siempre por costumbre, cuando me fui a acostar.<\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente el reloj estaba vac\u00edo y una gran algarab\u00eda proveniente del jard\u00edn penetraba a trav\u00e9s de la abierta cristalera. Los p\u00e1jaros, mis p\u00e1jaros, revoloteaban alocados de rama en rama. Me asom\u00e9 al ventanal y les implor\u00e9 que regresaran. Por toda respuesta levantaron el vuelo al un\u00edsono y se perdieron en el horizonte. Cog\u00ed el reloj y lo tir\u00e9 por la ventana. Se estrell\u00f3 contra el suelo rompi\u00e9ndose en mil pedazos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces no he logrado escribir nada que merezca la pena. &nbsp;Creo que me voy a suicidar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unos meses una amiga me regal\u00f3 un curioso reloj. En la esfera tiene pintados, coincidientes con las horas, doce p\u00e1jaros. 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