{"id":2042,"date":"2022-08-30T17:55:45","date_gmt":"2022-08-30T17:55:45","guid":{"rendered":"https:\/\/escueladescritura.com\/?p=2042"},"modified":"2022-08-30T17:55:47","modified_gmt":"2022-08-30T17:55:47","slug":"la-balbina-y-el-inglesceline-vartan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escueladescritura.com\/index.php\/2022\/08\/30\/la-balbina-y-el-inglesceline-vartan\/","title":{"rendered":"La Balbina y el ingl\u00e9s<br>C\u00e8line Vartan"},"content":{"rendered":"\n<p>S\u00f3lo un \u00a1COC!&#8230; hueco, cerrado, casi imperceptible entre el vocer\u00edo de las aves de la laguna y el de los juncos al menearse\u2026 y el largo cuerpo cay\u00f3 del sill\u00edn. Parec\u00eda muerto. Pero, ten\u00eda que cerciorarse, dos veces m\u00e1s descarg\u00f3 el martillo en el cr\u00e1neo de M\u00edster Olivier hasta que lo oy\u00f3 crujir. Aturdida por la anhelante respiraci\u00f3n de la ira, aunque convencida de su obra, se hinc\u00f3 de rodillas junto a \u00e9l. All\u00ed, semisumergida en el barro de la orilla, lo despidi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 se cre\u00eda ust\u00e9 M\u00edster, que yo por ignorante me iba a dejar pisotear? No hay qui\u00e9n haya nacido pa\u00b4 burlarse de La Negra. As\u00ed que yo no estaba a su altura, que no ten\u00eda pensado abandonar su carrera por nada ni por nadie\u2026 \u00bfy a qu\u00e9 ilusionarme, pues? Haberlo pensado antes, ust\u00e9 que es tan inteligente.<\/em><br><em>Bien sabe que yo soy muy bruta, muy simple, criada a puro campo, pero si algo tengo bueno es el alma, limpia y transparente como el cielo. \u00bfA qu\u00e9 vino entonces eso de besarme la mano a cada rato, de ense\u00f1arme todos los secretos de la Palentog\u00eda o Pantong\u00eda o c\u00f3mo se llame su trabajo, de aprender a tomar mate a cambio de que le cantara un poquito o de mirarme las tetas, acaso se cre\u00eda que yo no me daba cuenta?<\/em><br><em>\u00a1Tan modosito el M\u00edster! Todav\u00eda me acuerdo el d\u00eda que lleg\u00f3 a La Candelaria. Montado en un burro vino con mi tata desde la estaci\u00f3n. Hab\u00eda que verlo. \u00bfQu\u00e9 bicho es \u00e9se, le dije a mi mama? Y as\u00ed ven\u00eda, tan largo que las piernas le rozaban el suelo, un casco en la cabeza, un traje blanco como la cal, de corbata y con un paraguas rojo, abierto, no s\u00e9 para qu\u00e9 porque no ca\u00eda ni gota. Casi ni le entend\u00edamos. Apenitas pudimos saber que ven\u00eda a trabajar a la Laguna Grande, a buscar g\u00fcesos de animales antiguos, muy viejos, dijo para aclarar. Lo recomendaba el patr\u00f3n que vive en Buenos Aires. No podr\u00e1 quejarse: mi mama, la pobrecita, como avergonzada y nerviosa pues nunca hab\u00eda recibido visita tan importante, le acomod\u00f3 enseguida un cuartito vac\u00edo en el galp\u00f3n de los aperos. Y mi tata le ayud\u00f3 con los b\u00e1rtulos que tra\u00eda, tan extra\u00f1os como ust\u00e9.<\/em><br><em>Parec\u00eda tan sonso que mi hermano Bartolo y yo no par\u00e1bamos de hacerle bromas. \u00bfSe acuerda cuando soltamos la ara\u00f1a en la palangana donde se lavaba las manos o cuando le metimos la culebra en la bota? Buena paliza me arre\u00f3 mi padre por su culpa. Por eso, de entrada, no me cay\u00f3 ust\u00e9 bien. Poco me dur\u00f3 la cosa, un fuerte dolor de o\u00eddos lo cambi\u00f3 todo. Cuando ni los soplidos de humo de cigarro, ni las gotas de leche de madre, ni los trocitos de ruda macho me calmaban el dolor; su botiqu\u00edn y aquel frasquito ingl\u00e9s, hicieron el milagro. As\u00ed fue como mis o\u00eddos se curaron y mi mala sombra por ust\u00e9, tambi\u00e9n.<\/em><br><em>Esto no le gust\u00f3 nada a Santos, sabe. El muy porfiado, que tarde por medio se dejaba caer \u201cde visita\u201d, me ten\u00eda harta. No cejaba en su empe\u00f1o por conquistarme y cuando ve\u00eda que yo m\u00e1s me acercaba a ust\u00e9, m\u00e1s insist\u00eda en que los ingleses no eran gente de fiar, que yo era presa f\u00e1cil y que me anduviera con cuidado. Se puso muy celoso. Tan celoso que termin\u00f3 con sus g\u00fcesos en la c\u00e1rcel despu\u00e9s que le peg\u00f3 a ust\u00e9 aquel navajazo en la espalda. Crey\u00f3 que as\u00ed se aseguraba mi amor por \u00e9l, \u00a1pobre diablo! Era duro de mollera y no entend\u00eda que el amor se tiene o no se tiene.<\/em><br><em>\u00a1Vaya susto!, casi no cuenta el cuento aquel d\u00eda, M\u00edster. La punzada le hab\u00eda llegado bien profundo. Mi tata sali\u00f3 disparado como flecha a buscar al dotor y, mi mama y yo, no lo dejamos solo ni un minuto. Hasta vino la curandera cuando se enter\u00f3. Le limpi\u00e1bamos la herida con agua de malva, lo aliment\u00e1bamos cuchara a cuchara con caldo de gallina -bataraza ten\u00eda que ser, dijo \u00d1a Mar\u00eda-, le renovamos la paja del colch\u00f3n, velamos sus noches a la luz del quinqu\u00e9 haciendo punto, mientras yo le cantaba bajito tonadas criollas. Aquellos d\u00edas de su convalecencia fueron de gloria para m\u00ed. Sin saberlo le fui tomando querencia.<\/em><br><em>De a poquito se me fue metiendo en el alma, sabe. Mi cari\u00f1o era tanto que hasta me parec\u00eda que el coraz\u00f3n se me iba a romper. No le perd\u00eda pisada, me convert\u00ed en su sombra. Me gustaba verlo sacar agua del aljibe, encender la pipa, envolver los g\u00fcesos, lustrar las botas. Pero, lo que m\u00e1s deseaba era acompa\u00f1arlo a la Laguna Grande, All\u00ed se transformaba en mi maestro y yo en su \u201cayudante de campo\u201d. Herramientas en mano, empez\u00e1bamos a cavar, cepillar, lavar y envolver cada piedra. Cincel, buril, broca, f\u00f3sil, lupa y otras palabras empezaron a tener sentido para m\u00ed, entonces ust\u00e9 viendo mis ganas de aprender, me regal\u00f3 este martillo. \u00bfC\u00f3mo dijo que se llamaba?&#8230; pico \u00b4e pato, eso es\u2026\u00a0 Ac\u00e1 nos dimos el primer beso, \u00bfse acuerda?&#8230; Qu\u00e9 felices \u00e9ramos\u2026 eso me parec\u00eda\u2026<\/em><br><em>Aquella carta me dio mala espina cuando se la entregu\u00e9. Un escalofr\u00edo me recorri\u00f3 el cuerpo mientras la le\u00eda. Y me tap\u00e9 la boca con las manos para no gritar cuando me dijo que se iba, que desde Inglaterra hab\u00edan dado por conclu\u00edda su misi\u00f3n y lo reclamaban con urgencia, que su carrera acad\u00e9mica estaba en peligro y ya nada lo deten\u00eda en La Candelaria. Entonces yo, Balbina, La Negra, la tonta, la campesina, la confiada, no aguant\u00e9 m\u00e1s y explot\u00e9, como los sapos en verano. \u00bfC\u00f3mo que nada lo detiene aqu\u00ed? \u00bfEs que no me quiere? \u00a1No se vaya! Lleveme con ust\u00e9. A Inglaterra o al infierno, pero lleveme. \u00a1No me deje sola! \u00bfQu\u00e9 va a ser de m\u00ed? No puedo vivir sin ust\u00e9, M\u00edster. \u00a1Dios m\u00edo, me voy a morir, me voy a moriiir! Despu\u00e9s, s\u00f3lo le o\u00ed decir: \u201cPerdoneme Balbinou pero, el vapor sale en un mes y la decisi\u00f3n es firme\u201d. Y como los pensamientos no suenan, ust\u00e9 no me oy\u00f3 pensar: \u201cEsto no va a quedar as\u00ed\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El tata y el charr\u00e9 cargado con los b\u00e1rtulos de M\u00edster Olivier, esperaban a la sombra del omb\u00fa al ingl\u00e9s que no aparec\u00eda. Balbina ocult\u00f3 el martillo pico de pato en el delantal y sali\u00f3 en su b\u00fasqueda, s\u00f3lo hab\u00eda un lugar donde con certeza pod\u00eda encontrarlo: la Laguna Grande. En efecto, sentado en el sill\u00edn con su traje blanco como la cal, miraba el campo interminable. Estaba como ausente, tan ensimismado, que dif\u00edcilmente pudo percibir los pasos de Balbina acerc\u00e1ndose a su espalda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00f3lo un \u00a1COC!&#8230; hueco, cerrado, casi imperceptible entre el vocer\u00edo de las aves de la laguna y el de los juncos al menearse\u2026 y el largo cuerpo cay\u00f3 del sill\u00edn. Parec\u00eda muerto. 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