{"id":2046,"date":"2022-08-30T18:11:28","date_gmt":"2022-08-30T18:11:28","guid":{"rendered":"https:\/\/escueladescritura.com\/?p=2046"},"modified":"2022-08-30T18:11:30","modified_gmt":"2022-08-30T18:11:30","slug":"una-noche-alucinantediego-f-hernandez-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/escueladescritura.com\/index.php\/2022\/08\/30\/una-noche-alucinantediego-f-hernandez-gomez\/","title":{"rendered":"Una noche alucinante<br>Diego F. Hern\u00e1ndez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"\n<p>A pesar del tiempo transcurrido, de rememorar en multitud de ocasiones lo que pas\u00f3 aquella noche, de contar a mis amigos y familia lo que yo consider\u00e9 una experiencia extraordinaria, vivida con el convencimiento de que no volver\u00eda a repetirla, y a la vez con la intensidad necesaria como para saber que con el paso de los a\u00f1os la recordar\u00eda como algo \u00fanico que aconteci\u00f3, y que jam\u00e1s borrar\u00eda de mi pasado, lo cierto es que a d\u00eda de hoy aun sigue habiendo momentos en los que dudo si realmente ocurri\u00f3, o fue el fruto de una noche de excesos, una historia creada por mi imaginaci\u00f3n de tal forma que finalmente no supe distinguir si formaba parte de la realidad o fue una pura ilusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron muchos a\u00f1os los que evit\u00e9 hablar del tema, considerando que nadie me creer\u00eda, que generar\u00eda una visi\u00f3n de m\u00ed mismo que yo sab\u00eda que era incierta. Digamos que trat\u00e9 por muchos a\u00f1os de evitar que la gente pensara de m\u00ed que era un friki, que todo lo que nos fumamos y bebimos aquella noche nos dej\u00f3 algo desconectados de la realidad, evitando generar una visi\u00f3n exc\u00e9ntrica de los protagonistas de aquella noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso del tiempo empec\u00e9 a aceptar que formaba parte de mi pasado y a no tener reparo en contarlo. Las dudas al respecto que la inmadurez creaba en m\u00ed cuando ten\u00eda diecisiete a\u00f1os fueron despareciendo a la vez que me convert\u00eda en una persona m\u00e1s segura de m\u00ed misma, y fui aceptando y enorgulleci\u00e9ndome de mis propias vivencias. Al fin y al cabo son la suma de todas ellas las que me han convertido en lo bueno o malo que hoy soy. Por eso, a d\u00eda de hoy, no tengo ninguna duda y s\u00e9 que aquello ocurri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>* * * * * *<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfG\u00fcija? No hab\u00eda o\u00eddo esa expresi\u00f3n en la vida. Cuando Javier pronunci\u00f3 aquella extra\u00f1a palabra por primera vez, me son\u00f3 jocosa, con cierto retint\u00edn humor\u00edstico. No ten\u00eda ni la m\u00e1s remota idea de qu\u00e9 significaba o qu\u00e9 implicaba, pero cuando nos propuso hacer una, no dud\u00e9 en decir que s\u00ed. La verdad es que ni siquiera me lo plante\u00e9. Yo nunca dec\u00eda que no a nada; todos los retos eran superables con diecisiete a\u00f1os, y nada se interpon\u00eda entre cualquier propuesta que aparentara diversi\u00f3n y el intento de llevarla a cabo. Daba igual si exist\u00eda alg\u00fan peligro f\u00edsico o borde\u00e1bamos la legalidad. Era justamente esto lo que nos hac\u00eda ufanos d\u00eda a d\u00eda, lo que hac\u00eda que nuestra adrenalina no permaneciera anquilosada, pensando que el mundo era nuestro, que no hab\u00eda reto que se nos resistiera.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, cuando Javier propuso aquello, en uno de esos momentos de cierta paranoia y algo de inconsciencia tras bebernos m\u00e1s litros de cerveza de los que por edad nos correspond\u00edan, y en medio del ambiente tenebroso de la habitaci\u00f3n de su casa llena del humo de varios petardos de hach\u00eds que nos acab\u00e1bamos de fumar, en mitad de una oscura tarde de invierno, ninguno de los cuatro dijo que no. Ni preguntamos. Si ten\u00edamos que hacer aquello que Javier dec\u00eda que era un subid\u00f3n, lo hac\u00edamos. Ya nos ocupar\u00edamos de las consecuencias despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Javier era el mayor de los cuatro y el \u00fanico mayor de edad del grupo. Su hermano Gonzalo ten\u00eda la misma edad que yo, y Teo uno menos. Los hermanos hab\u00edan llegado al pueblo unos seis meses antes y se hab\u00edan quedado a vivir porque sus padres, comerciales, viajaban constantemente y consideraron que la ubicaci\u00f3n de este pueblo, situado en una encrucijada de carreteras entre tres grandes ciudades, era el lugar perfecto para educar a su hijos, a lo que se un\u00eda la escasa entidad de los gastos que se generaban por vivir aqu\u00ed. Se mudaron desde Granada con la intenci\u00f3n de aprovechar el buen emplazamiento f\u00edsico del pueblo, pero tambi\u00e9n con la intenci\u00f3n de descontaminar a sus hijos de los malos ambientes y de los h\u00e1bitos callejeros adquiridos en el instituto de barrio al que iban solo para \u201cfugarse\u201d clases, beber cerveza y bailar breakdance en sus alrededores.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron a principios de verano y nos hicimos inseparables. Yo era un chaval de pueblo poco sofisticado, que vest\u00eda con ropa de mercadillo, cuyo conocimiento del mundo se circunscrib\u00eda al propio pueblo, a un instituto ubicado en el de al lado, lleno de gente como yo, y al que iba todos los d\u00edas en autob\u00fas, y a las veces que, junto con otros amigos, nos \u00edbamos a los pueblos de la comarca, buscando sus discotecas, unos tugurios oscuros y cutres, todos ellos decorados y organizados de la misma forma rudimentaria y hortera, con una peque\u00f1a pista central, con hileras de sillones sin brazos en los alrededores, de skay o de terciopelo, con mil agujeros de quemaduras de cigarro, carentes de iluminaci\u00f3n, donde las parejas se sentaban a meterse mano, o donde algunos, como nosotros, nos sentamos para liarnos porros, y si pod\u00edamos tambi\u00e9n para lo primero. Yo no hab\u00eda visto m\u00e1s mundo, salvo el mundo irreal y para m\u00ed inexistente que hubiera podido ver por televisi\u00f3n. Aun as\u00ed el concepto que yo ten\u00eda al respecto de m\u00ed mismo era absolutamente \u00f3ptimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, cuando Javier y Gonzalo llegaron al pueblo, percib\u00ed que aquello era un soplo de modernidad, a pesar de que la primera vez que vi a Gonzalo me pareci\u00f3 que ten\u00eda el aspecto de un idiota. Usaba vaqueros anchos claros, arremangados hasta casi la pantorrilla, una cazadora \u201cbomber\u201d negra y un jersey Privata rosa sobre los hombros, con las mangas entrelazadas sobre el pecho, y unas zapatillas Joma, azules, con la leng\u00fceta casi tan grande como la propia zapatilla. No pod\u00eda entender para qu\u00e9 se pon\u00eda el jersey encima de la cazadora, pero en seguida intu\u00ed que de aquellos tipos yo iba a aprender bastante.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo y yo congeniamos en seguida. Ten\u00edamos el mismo sentido del humor, y eso nos uni\u00f3. Siempre he pensado que las grandes amistades se forjan cuando existe identidad en el sentido del humor, y mi relaci\u00f3n con \u00e9l es el vivo ejemplo de ello. Nos re\u00edamos de las mismas cosas, incluso de nosotros mismos, nos gustaba la misma m\u00fasica y los mismos vicios. Ten\u00edamos la misma actitud positiva ante la vida y cualquier reto propuesto por uno era inmediatamente secundado por el otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Javier era diferente. Era dos a\u00f1os mayor y a\u00fan as\u00ed forj\u00f3 grupo con nosotros. Era un signo evidente de cierta inmadurez, que trataba de suplir pretendiendo arrogarse la condici\u00f3n de cabeza pensante del grupo, y que lo situaba en una posici\u00f3n de cierto patetismo en las numerosas ocasiones en que aquello que propon\u00eda era desechado a una sola voz por Gonzalo y por m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Teo tambi\u00e9n era del pueblo. Su posici\u00f3n en el grupo no estaba del todo definida. Sal\u00eda y entraba del mismo en funci\u00f3n de la influencia que sus sentimientos psociop\u00e1ticos tuvieran sobre \u00e9l en cada momento. Era arrogante y mentiroso por momentos, sol\u00eda ignorar las normas sociales, y adolec\u00eda de impulsividad e irritabilidad habituales; pero era fiel, y su comportamiento exc\u00e9ntrico lo convert\u00eda en un elemento esencial del grupo que lo sacaba de los pocos momentos de rutina que hab\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dem\u00e1s pensamos que su comportamiento y su general falta de empat\u00eda podr\u00eda estar generada por la forma en que hab\u00edan acontecido los hechos relacionados con \u00e9l en su familia, y que su arrogancia y aparente seguridad no eran m\u00e1s que una forma de ocultar una baja autoestima y obviar un posible sentimiento de desapego por parte de su padre y hermanos hacia \u00e9l. Cuando \u00e9l naci\u00f3, su madre muri\u00f3 en el parto; su padre, emigrante, se cas\u00f3 con la hermana de su madre, march\u00e1ndose nuevamente a Suiza con su nueva mujer, llevando con ellos solo a su hermano, tres a\u00f1os mayor; el qued\u00f3 al cuidado de su abuela; lo dejaron con ella para que le sirviera a \u00e9sta de distracci\u00f3n y evitar que la misma cayera en una profunda depresi\u00f3n tras la muerte de su hija, de la que ya hab\u00eda dado signos inequ\u00edvocos. Su padre tuvo dos hijos m\u00e1s en Suiza con su nueva esposa, de tal forma que \u00e9l viv\u00eda en el pueblo con su abuela mientras su padre y el resto de su familia viv\u00edan a m\u00e1s de dos mil kil\u00f3metros. Los ve\u00eda solo una vez al a\u00f1o por vacaciones, y esta separaci\u00f3n de su familia era compensada por parte de la abuela con una educaci\u00f3n carente de reglas, de normas, de responsabilidades, convirti\u00e9ndolo en el paradigma m\u00e1s absoluto de lo que es un ni\u00f1o malcriado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, por su aparente arrogancia y atrevimiento, era el compa\u00f1ero perfecto para cualquier plan que se nos pasara por la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aquella tarde el plan ideado por la cabeza a Javier fue hacer una g\u00fcija.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos explic\u00f3 que se trataba de una especie de tablero con las letras del alfabeto y otros signos que se utilizaba en espiritismo para hacer deslizar un vaso o alg\u00fan otro objeto con el fin de interpretar, a partir de movimientos sobre el tablero, un posible mensaje transmitido por los esp\u00edritus de los muertos, o por otras fuerzas sobrenaturales.<\/p>\n\n\n\n<p>Aceptamos incondicionalmente el plan con el entusiasmo propio de nuestra juventud, y el atrevimiento que nos otorgaba nuestra ignorancia al respecto, que se convirti\u00f3 en superlativo gracias a la euforia que el ambiente hipn\u00f3tico del humo en la habitaci\u00f3n y los litros de cerveza vac\u00edos nos generaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Javier nos dijo que su madre hab\u00eda sido m\u00e9dium y que ten\u00edan una g\u00fcija en casa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfM\u00e9dium? Esta tarde voy a aprender m\u00e1s vocabulario de lo que yo hubiera imaginado\u00bb, no pude por m\u00e1s que pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos dijo que un m\u00e9dium era una persona con ciertas capacidades clarividentes que se consideraba dotada de una serie de facultades paranormales de percepci\u00f3n extrasensorial, que le permiten actuar de mediadora en la comunicaci\u00f3n que pretend\u00edamos con los esp\u00edritus. Gonzalo no ten\u00eda ni idea de aquello, ni de que su madre hab\u00eda sido m\u00e9dium, pero asinti\u00f3 entusiasmado, m\u00e1s por la idea de vivir una experiencia que iba tomando cariz de ser verdaderamente alucinante que por la verdad de las afirmaciones que hac\u00eda su hermano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfPero vamos a hacer la g\u00fcija esa con tu madre?\u00bb, pregunt\u00e9 yo. \u00abMenudo corte de rollo si vamos a dedicar una tarde o una noche a hacer esto con vuestra madre\u00bb, dije. \u00abSolo faltaba que lo hici\u00e9ramos en casa, en el brasero, con un chocolate y unas pastas, como si fuera el parch\u00eds\u00bb,pens\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Neg\u00f3 con la cabeza, y nos mantuvo en vilo durante varios segundos en los que nos miraba sonriente. Quer\u00eda generar expectaci\u00f3n. Despu\u00e9s nos explic\u00f3 c\u00f3mo pretend\u00eda que lo hici\u00e9ramos.<\/p>\n\n\n\n<p>El plan era sencillo, y daba la sensaci\u00f3n de que ya lo ten\u00eda todo ideado. Sus padres hab\u00edan alquilado la casa en la que viv\u00edan en el pueblo a una familia que a su vez ten\u00eda una enorme junto a la suya y que solo utilizaba en verano y algunos fines de semana. Una de las hijas de los caseros, algunos a\u00f1os mayor que nosotros, la visitaba m\u00e1s frecuentemente porque ten\u00eda un novio que trabajaba en la comarca y se quedaba sola a dormir en el caser\u00f3n. A pesar de que yo pr\u00e1cticamente no ten\u00eda relaci\u00f3n con ella por nuestra diferencia de edad, Javier hab\u00eda hecho buenas migas con ella,\u2026y fue ella la que le propuso hacerlo. Dec\u00eda que su novio tambi\u00e9n era m\u00e9dium. Cuando nos cont\u00f3 aquello, a m\u00ed me sorprendi\u00f3 enormemente y he de confesar que me desalent\u00f3 un poco.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00ab<\/em>\u00bfOtro m\u00e9dium?. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda ser? Hac\u00eda una hora no hab\u00eda o\u00eddo esa palabra, y ahora resulta que es m\u00e9dium todo dios\u00bb<em>,<\/em> alcanc\u00e9 a pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>Obviamente, el rajarnos de un plan no formaba parte de nuestra cotidianidad, sobretodo cuando lo hab\u00edamos acatado de forma tan ilusionante, aunque con tanto m\u00e9dium alrededor empez\u00f3 a parecernos que aquello parec\u00eda una gilipollez. Pero, como ya he dicho, la palabra \u201crajarse\u201d no formaba parte de nuestro vocabulario.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>* ***<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo organizamos todo la tarde de un d\u00eda cualquiera de invierno. Quedamos para cenar en la casa en cuesti\u00f3n con nuestros anfitriones. Compramos un poco de embutidos, patatas fritas, frutos secos y mucha cerveza, adem\u00e1s de whisky y ginebra, y una piedra de chocolate de las dimensiones adecuadas para durar toda la noche. Luc\u00eda, que as\u00ed se llamaba nuestra anfitriona, hab\u00eda ambientado la casa de tal forma que empezamos a sugestionarnos nada m\u00e1s entrar. Hab\u00eda atenuado las luces de los pasillos y entrada a la vivienda, y nos dirigi\u00f3 al sal\u00f3n, al que se acced\u00eda tras superar tres escalones, donde todo se hab\u00eda organizado para comer en una mesa central, a la luz de las velas.<\/p>\n\n\n\n<p>Coloc\u00f3 un par de candelabros encima de la mesa con velas largas y amarillentas, encendi\u00f3 un par de barras de incienso y en un tocadiscos pinch\u00f3 un disco que ella denomin\u00f3 \u201cm\u00fasica para espiritismo\u201d, para que la comunicaci\u00f3n con los esp\u00edritus se canalizara de una forma m\u00e1s fluida, y que a m\u00ed me pareci\u00f3 m\u00fasica sacra. La chimenea estaba encendida y el crepitar de las llamas y el flamear de los troncos, creaban un ambiente l\u00fagubre, pero agradable. En la calle el fr\u00edo era terrible, y el viento se hab\u00eda aliado con nosotros para crear la atm\u00f3sfera perfecta para iniciarnos en el mundo de lo paranormal, pues se colaba silbando por las rendijas que unas ventanas viejas y desvencijadas nos mostraban y exig\u00edan a gritos (en este caso a silbidos) una actuaci\u00f3n reparadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos sentamos como nuestra anfitriona nos dijo, y comimos, bebimos y fumamos como si no hubiera un ma\u00f1ana. Durante la comida toda la conversaci\u00f3n gir\u00f3 en torno a lo que aquella noche nos hab\u00eda reunido all\u00ed. Los que ya hab\u00edan probado experiencias similares trataron constantemente de generar en los no iniciados expectativas de posibles secuelas terror\u00edficas que, conforme pasaba el tiempo, y por mi suspicacia innata, m\u00e1s que temor me iba generando recelo y escepticismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Acabamos la cena y retiramos todos los elementos de la misma de la mesa, salvo los vasos y las botellas. El fuego hab\u00eda consumido gran parte de la madera con la que, hasta en dos ocasiones, nuestra anfitriona lo hab\u00eda alimentado. Ya solo quedaban unas ascuas y una ef\u00edmera llama que se resist\u00eda a extinguirse. Las velas estaban casi consumidas, pero pensamos que si las repon\u00edamos o encend\u00edamos la luz romper\u00edamos el encanto generado.<\/p>\n\n\n\n<p>Y lleg\u00f3 el momento de sacar el tablero. Cuando lo vi no pude m\u00e1s que decepcionarme. Aquello parec\u00eda un triste juego de mesa. Para ese momento mi escepticismo era palmario. Me explicaron que para que los esp\u00edritus alcanzaran el momento culminante de comunicarse con nosotros, deb\u00edamos crear el ambiente necesario para que la atracci\u00f3n fuera absoluta. Pero a mi aquello empez\u00f3 a parecerme una pantomima.<\/p>\n\n\n\n<p>El tablero era grande y ocupaba casi toda la mesa. El novio de nuestra anfitriona, mucho mayor que nosotros, hac\u00eda en todo momento de maestro de ceremonias. Nos indic\u00f3 que seis era el n\u00famero adecuado de participantes para evitar la dispersi\u00f3n ps\u00edquica, lo que evitar\u00eda que la comunicaci\u00f3n con el M\u00e1s All\u00e1 fuera fuerte y clara. Nos explic\u00f3 c\u00f3mo deb\u00edamos colocarnos, nos indic\u00f3 que deb\u00edamos actuar con sumo respeto en todo momento, aunque fu\u00e9ramos incr\u00e9dulos, y c\u00f3mo deb\u00edamos mantenernos en absoluto silencio mientras \u00e9l intentaba invocar a los esp\u00edritus que se pudieran sentir receptivos, no sin antes advertirnos de que si ten\u00edamos alg\u00fan tipo de fobia o filia que pudiera influir en nuestras decisiones deb\u00edamos dejarla de lado, o bien no participar. Su actitud hacia nosotros fue autoritaria y asumimos el rol de principiantes con devota sumisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Utiliz\u00f3 un vaso peque\u00f1o, puesto boca abajo, para servir de canalizaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n y nos situ\u00f3 a todos, de pie, con el dedo \u00edndice sobre el vaso, sin ejercer ning\u00fan tipo de presi\u00f3n sobre el mismo\u2026y nos conmin\u00f3 a cerrar los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed empez\u00f3 todo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>* * * * * * * *<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No entend\u00eda nada. Mir\u00e9 a Gonzalo y con su cara de estupefacci\u00f3n me indic\u00f3 que \u00e9l tampoco. \u00bfQu\u00e9 hac\u00eda Teo tendido en el suelo, llorando y balbuceando, junto a la peque\u00f1a escalinata de acceso al sal\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 hac\u00eda la madre de Javier y Gonzalo junto a \u00e9l intentando consolarlo a la vez que le daba peque\u00f1as palmadas en la cara, como si pretendiera reanimarlo, escudri\u00f1ando sus ojos y, a intervalos, mirando a Miguel, que as\u00ed se llamaba el novio de nuestra anfitriona, con cara inquisitiva, interrog\u00e1ndolo con la mirada?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 co\u00f1o hab\u00e9is hecho?\u00bb, la escuchamos decir.<\/p>\n\n\n\n<p>Teo alcanz\u00f3 a incorporarse a medias, se sent\u00f3 en uno de los escalones, con el pantal\u00f3n roto y arremangado, mostrando la pantorrilla, de la que se condol\u00eda, ensangrentada, con un desgarro superficial, en la que se distingu\u00eda perfectamente una herida inciso-contusa similar a la mordedura de un perro.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo segu\u00eda sentado en la mesa y no recordaba absolutamente nada de lo que hab\u00eda sucedido. El \u00faltimo momento en que mi mente era consciente de lo que hab\u00eda ocurrido fue el momento en que puse el dedo sobre el vaso. Lo siguiente de lo que tuve juicio de que estuviera sucediendo fue el momento de ver a Teo en el suelo. Sin embargo, estos dos momentos no estaban unidos en mi mente sin soluci\u00f3n de continuidad, sino que, entre ambos, exist\u00eda una nebulosa de sensaciones, sentimientos y acontecimientos entremezclados ciertamente indescifrables. Esta nebulosa se fue disipando por momentos y se fueron clarificando todos los acontecimientos acaecidos inmediatamente antes, que volv\u00edan a mi memoria a borbotones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>* * * * * * * *<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estuvimos varios minutos con el dedo sobre el vaso. Miguel invocaba a los esp\u00edritus receptivos con expresiones que, inicialmente, me generaban cierta verg\u00fcenza ajena: \u00ab\u00bfHay alguien ah\u00ed? \u00a1\u00a1\u00a1Si hay alg\u00fan esp\u00edritu que nos escuche\u2026manifi\u00e9state!!!!\u00bb Por momentos, abr\u00eda los ojos, miraba alrededor y ven\u00eda a todos con los ojos cerrados\u2026aunque puntualmente mi mirada se cruzaba con la Gonzalo o la de Teo, esc\u00e9pticos como yo, y sonre\u00edamos vagamente\u2026 aunque en mi fuero interno re\u00eda a carcajadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel se percat\u00f3 de nuestra falta de participaci\u00f3n, y nos advirti\u00f3 de que aquello solo funcionar\u00eda si dese\u00e1bamos que realmente funcionara. Algo dentro de m\u00ed me dijo que as\u00ed deb\u00eda ser, e intent\u00e9 relajarme\u2026En ese preciso momento, not\u00e9 c\u00f3mo el vaso empez\u00f3 a moverse. No pude resistirme a abrir los ojos; yo sab\u00eda que yo no estaba movi\u00e9ndolo, y por la cara de estupefacci\u00f3n de mis amigos, supe que ellos tampoco. El ambiente adquiri\u00f3 lo que me pareci\u00f3 una mayor luminiscencia, impropia de la escasa iluminaci\u00f3n que hab\u00eda en la habitaci\u00f3n. Nuestros anfitriones ten\u00edan cara de indiferencia, como si aquello fuera algo habitual para ellos, o algo necesariamente esperable. Por eso dud\u00e9 que el vaso se moviera solo; pens\u00e9 que estaba siendo empujado por alguno de aquellos dos.<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9dium pregunt\u00f3 al vaso si era un nuevo esp\u00edritu, y el vaso, pos\u00e1ndose sobre la palabra <em>\u201cS\u00ed\u201d<\/em>, nos indic\u00f3 que as\u00ed era. El m\u00e9dium le pregunt\u00f3 si quer\u00eda hablar, y el vaso, tras llevar a cabo un movimiento circular, volvi\u00f3 a posarse sobre la misma palabra: \u201c<em>S\u00ed\u201d<\/em>. Mi sensaci\u00f3n en aquel momento era de cierta incredulidad, pues si bien yo no percib\u00eda en mi dedo presi\u00f3n contraria alguna que me indicara que alguien lo mov\u00eda, dudaba de que el vaso no pudiera estar siendo desplazado por alguien.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, mi incredulidad se torn\u00f3 estupefacci\u00f3n cuando Miguel, tras varias preguntas al esp\u00edritu, nos indic\u00f3 que pod\u00edamos retirar el dedo, que podr\u00edamos seguir preguntando sin necesidad de posar el dedo, y que adem\u00e1s podr\u00edamos preguntar uno a uno, pues la conexi\u00f3n hab\u00eda sido total con todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Haciendo un recorrido vertiginoso sobre el tablero, de tal forma que nos costaba unir las letras y formar las palabras, nos fue respondiendo a todas y cada una de las preguntas que le fuimos formulando. A la pregunta de qui\u00e9n era, contest\u00f3: \u00abExtraterrestre\u00bb; a la pregunta de d\u00f3nde ven\u00eda, contest\u00f3: \u00abNo vengo\u2026estoy aqu\u00ed, y siento c\u00f3mo vosotros\u00bb. Le preguntamos que, si nos conoc\u00eda, y nos dijo que conoc\u00eda nuestro antes y nuestro despu\u00e9s, y que incluso podr\u00eda llevar a cabo comentarios sobre nuestro futuro. Ninguno fuimos m\u00e1s all\u00e1 de preguntar sobre nuestro futuro m\u00e1s inmediato, y a todos nos dio una respuesta, que, a d\u00eda de hoy, tras el paso de los a\u00f1os, no recuerdo si fue o no acertada.<\/p>\n\n\n\n<p>La sensaci\u00f3n de hablar con un esp\u00edritu era asombrosa, pues romp\u00eda todas las reglas de lo que percib\u00edamos como el mundo sensorial. As\u00ed estuvimos casi una hora, hasta que las respuestas que se nos daba por parte del esp\u00edritu se volvieron imprecisas, utilizando cada vez m\u00e1s tiempo para formar las palabras. El vaso se fue ralentizando, hasta que se par\u00f3, permaneciendo mudo durante varios minutos. Nuestras sensaciones se iban adaptando a las que percib\u00edamos en el m\u00e9dium, y lo que yo percib\u00eda en aquel momento en \u00e9l era mucha preocupaci\u00f3n. Durante estos minutos insisti\u00f3 en seguir preguntando si segu\u00eda ah\u00ed, si ocurr\u00eda algo\u2026y tras su insistencia obtuvo respuesta: \u00abNuevo esp\u00edritu\u00bb.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los recuerdos siguientes a aquello fueron delirantes. El fr\u00edo se hizo m\u00e1s intenso\u2026ya no hab\u00eda chimenea. El armario de la pared empez\u00f3 a moverse, dejando caer todos los objetos que hab\u00eda sobre \u00e9l. Se mov\u00eda como una peque\u00f1a mu\u00f1eca a pilas, a movimientos cortos y r\u00e1pidos, arrastr\u00e1ndose, y generando un peque\u00f1o chirrido en cada uno de los movimientos que nos result\u00f3 helador.<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel trat\u00f3 de mantener la calma, y se atrevi\u00f3 a preguntar si hab\u00eda un nuevo esp\u00edritu. La respuesta fue \u00abS\u00ed<em>\u00bb<\/em>. Le pregunt\u00f3 qui\u00e9n era\u2026la respuesta estuvo precedida de un vaiv\u00e9n de vaso a lo largo de todo el tablero como si fuera un tiovivo, recorriendo todos los rincones del tablero a una velocidad incontrolable, hasta que pausadamente, se fue posando en cada una de las letras que formaron la siguiente palabra, como si quisiera que fu\u00e9ramos asumiendo y paladeando lo que iba a suceder despu\u00e9s: \u00abDemonio\u00bb. El m\u00e9dium acert\u00f3 a preguntar que qu\u00e9 quer\u00eda, y el vaso fue muy expl\u00edcito cuando indic\u00f3 lo que quer\u00eda: \u00abAsustaros\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A fe que lo consigui\u00f3 cuando, justo al pronunciar esta palabra, algunas de las bombillas del sal\u00f3n as\u00ed como las de un pasillo contiguo al mismo, se empezaron a encender y a apagar, en una secuencia uniforme, hasta que cada una de ellas, alcanzando una luminosidad impropia de su potencia, estallaban de forma sucesiva. Y a\u00fan m\u00e1s lo consigui\u00f3 cuando pudimos percibir el reflejo que generaban estas luces en una peque\u00f1a corriente de agua que, de forma ordenada, como si de un r\u00edo por su peque\u00f1o cauce se tratara, proced\u00eda de la cocina, y se acercaba al sal\u00f3n, pausadamente, de forma similar a una colada de lava.<\/p>\n\n\n\n<p>Luc\u00eda se levant\u00f3, armada de una determinaci\u00f3n que a mi me pareci\u00f3 sobrehumana, transit\u00f3 entre un armario que se mov\u00eda y unas bombillas que explotaban, alcanz\u00f3 la cocina y cerr\u00f3 un grifo que nadie hab\u00eda abierto y quit\u00f3 el tap\u00f3n a un fregadero que nadie hab\u00eda puesto, para que el agua rebosante dejara de caer al suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre tanto, el vaso bailaba sobre el tablero al son de las bombillas, y con la misma quietud que antes, form\u00f3 su siguiente frase: \u00abAlguien me molesta<em>\u00bb<\/em>. En ese mismo momento, se abalanz\u00f3 sobre el regazo de Teo, que, como un resorte, movido por una raz\u00f3n que nunca pudo explicar, se levant\u00f3 de un salto, y corri\u00f3 hacia la puerta de la calle. No la pudo alcanzar. A la altura de la peque\u00f1a escalinata que daba acceso al sal\u00f3n, su pierna derecha qued\u00f3 atrapada y \u00e9l hac\u00eda gestos intentando desasirse, tirando de ella con fuerza, hasta que se liber\u00f3 cayendo al suelo por la propia inercia de su esfuerzo. El miedo nos atenaz\u00f3 al entender que algo o alguien lo hab\u00eda agarrado de la pierna, y al comprobar que ese algo o alguien no era visible.<\/p>\n\n\n\n<p>Javier se levant\u00f3 y corri\u00f3 hacia la calle en busca de ayuda. Al instante apareci\u00f3 su madre, pues viv\u00eda en la casa de al lado y se hizo cargo de la situaci\u00f3n. Nos pregunt\u00f3 qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido, y tras darle respuestas atolondradas e incoherentes, nos recrimin\u00f3 nuestra actitud haci\u00e9ndonos ver que nuestra propia autosugesti\u00f3n nos pod\u00eda haber hecho saltar por una ventana, como le ocurri\u00f3 a Teo. Nos hizo permanecer a todos sentados durante m\u00e1s de una hora, hasta que ella consider\u00f3 que el esp\u00edritu estaba apaciguado.<\/p>\n\n\n\n<p>No sab\u00edamos qu\u00e9 hacer, ni qu\u00e9 decir. Todos los efectos que la bebida y dem\u00e1s elementos psicotr\u00f3picos hab\u00edan generado en nosotros hab\u00edan desaparecido de golpe. Durante aquel rato, la madre de mis amigos nos pidi\u00f3 que no habl\u00e1ramos, que no hici\u00e9ramos gestos. Con la mirada casi pod\u00edamos intuir que nos ped\u00eda que no pens\u00e1ramos.<\/p>\n\n\n\n<p>No hac\u00eda falta que nos lo pidiera. Nuestro estado de shock imped\u00eda que nos atrevi\u00e9ramos siquiera a parpadear, mientras nuestra mente se preguntaba de forma repetitiva, sin capacidad de entendimiento: <em>\u00ab\u00bfqu\u00e9 co\u00f1o ha pasado?\u00bb. <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando ella consider\u00f3 oportuno, se acerc\u00f3 a la mesa, puso el vaso en su lugar inicial sobre la g\u00fcija, coloc\u00f3 las manos en forma de cuenco invertido sobre el mismo, y empez\u00f3 a murmurar algo que para nosotros era ininteligible. Todos la mir\u00e1bamos con una mezcla de expectaci\u00f3n, recelo y miedo, pero nadie dijo nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de un momento, que se nos hizo eterno, levant\u00f3 la vista y nos dijo que est\u00e1bamos solos. Sent\u00ed alivio como no lo hab\u00eda sentido en mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras eso, abandonamos la casa en silencio, sosegadamente, como corderillos, dejando atr\u00e1s una experiencia que me impidi\u00f3 dormir esa y muchas noches m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>* * * * * * * *<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estuvimos tres d\u00edas sin vernos. La primera vez que nos vimos tras aquello, no abordamos la conversaci\u00f3n hasta casi el final. Tuvimos la sensaci\u00f3n, confesada posteriormente, de que, si volv\u00edamos a hablar de ello, crear\u00edamos el ambiente propicio para que se volviera a repetir, invocando de nuevo a cualquier esp\u00edritu errante. Por eso todos dud\u00e1bamos. Pero sab\u00edamos que hab\u00edamos vivido una experiencia inigualable, que rememoro espor\u00e1dicamente cuando, todav\u00eda a d\u00eda de hoy, camino por la misma calle en que est\u00e1 aquella casa, y sigo pudiendo observar cierta luminiscencia a trav\u00e9s de sus ventanas, variable en intensidad, cuando no hay nadie en ella.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A pesar del tiempo transcurrido, de rememorar en multitud de ocasiones lo que pas\u00f3 aquella noche, de contar a mis amigos y familia lo que yo consider\u00e9 una experiencia extraordinaria, vivida con el convencimiento de que no volver\u00eda a repetirla, &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Una noche alucinanteDiego F. Hern\u00e1ndez G\u00f3mez\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/escueladescritura.com\/index.php\/2022\/08\/30\/una-noche-alucinantediego-f-hernandez-gomez\/#more-2046\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Una noche alucinanteDiego F. 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